MEMORIAS 3 CONGRESO

SINTESIS MEMORIAS Y CONCLUSIONES

III CONGRESO INTERNACIONAL DE SEGURIDAD

“La seguridad, eje estratégico del desarrollo económico y social en un mundo que cambió."

Los estados deben regionalizar las intervenciones en las áreas más vulnerables que deben ser convertidas en sectores productivos y robustos que brinden seguridad alimentaria y sostenible al pueblo y la sociedad; especialmente focalizándose en la no la violencia, la justicia, la soberanía del territorio, la recuperación agraria y seguridad ciudadana. La juventud es el futuro y las acciones de recuperación deben fomentar el desarrollo de las nuevas generaciones con el cumplimiento de principios básicos de respeto por los derechos humanos, la dignidad y teniendo siempre en cuenta la concordancia de las actuaciones con la vulnerabilidad de cada población foco.  La ciberseguridad es una prioridad, la seguridad de la conectividad de los usuarios y de la información a toda escala, debe ser el norte de actuación de las empresas de seguridad articuladas con las entidades de defensa de los estados.

 

Las crisis económicas en los países aumentan los niveles de inseguridad y las etapas de abundancia generan niveles bajos de inseguridad. Las empresas deben reinventarse, analizando el cambio producido en los mercados ante la nueva situación mundial, las estrategias de producción y comercialización deben modificarse de acuerdo a la nueva demanda y la virtualización de los procesos. La transformación y adaptación de las empresas debe ser direccionado por los gobiernos que faciliten el camino por medio de estímulos financieros, créditos, apoyo para la productividad y beneficios tributarios. El carácter multidireccional de la crisis debe desencadenar en actividades de articulación interinstitucional, y multinacional con interacción poli sectorial y multigremial que conecte en un mismo norte a las empresas privadas y los gobiernos.

Es necesario que las amenazas sean identificadas y los riesgos medidos para minimizar los daños que genere una crisis como la actual. Se debe empezar a diseñar estrategias que prevengan los efectos de nuevas crisis o la transformación de la actual, que puedan desencadenan en fenómenos de inseguridad y potencialización de la delincuencia. Dentro de las acciones a implementar están: el uso de la innovación como camino hacia la adaptación que mantendrá sostenibles a las empresas que lo asuman, la generación y uso de cadenas de abastecimiento locales, que se deben fortalecer y con esto lograr incentivar las producciones regionales y economías latinoamericanas. Hay que repensar y replantear las estrategias permanentemente para traccionar el desarrollo y la generación de ejes de desarrollo regionales. la optimización del gasto público es opción para analizar.

Las acciones a nivel ciudades deben enfocarse en estas 3 dimensiones: salud, economía y seguridad. Las instalaciones e infraestructura de salud deben ser esenciales en cualquier ciudad, pero la disponibilidad de personal capacitado debe estar articulado con la capacidad de respuesta. Económicamente se deben calibrar los recursos de las ciudades y generar planes de inversiones enfocados a la inversión pública como motor para la inversión privada, incluyendo mejoras en cupos de endeudamiento donde los recursos se enfoquen a generación de activos públicos que movilicen la economía. Complementariamente el desarrollo urbano es necesario con utilización de las tierras de manera eficiente ya que hay que generar el escenario local para que las inversiones vengan. El estado debe articular la seguridad pública y privada generando mallas de seguridad que retorne la confianza de los inversionistas, ciudadanos y empresarios; siendo obligatorio el compartir los recursos de tecnología de seguridad de las empresas y el estado al servicio de las ciudades.

La economía circular sería un modelo interesante para aplicación en la fase final de la pandemia que optimizará los recursos e incluirá el manejo eficiente en aspectos de salud (alianza por la salud). Modelos donde predomine el fomento de la producción local y comercialización interna son claves, pero la voluntad política y la articulación pública- privada es un factor condicionante a los resultados. Funciona la transformación a canales virtuales y la bancarización a estos canales, hay que buscar niveles más altos de bancarización, pero los retos que se deben superar deben lograrse con el apoyo de políticas de gobierno que incluya al apoyo al desarrollo de ciudades inteligentes dentro de la nueva revolución industrial 4.0 y la incorporación globalizada de las tecnologías de la información con un componente relevante de ciberseguridad.

 

Las tendencias del delito En los países participantes de Iberoamérica en los diferentes paneles se definió que durante el covid con el confinamiento, cuarentenas y la restricción de movilidad de la población, se redujeron los delitos comunes como lo son el hurto en todas sus modalidades físicas incluyendo el robo a establecimientos y piratería, además fue evidente la reducción en homicidios y en las lesiones personales por lo menos en un 28% con respecto al año anterior; el secuestro y la extorsión tradicional ha bajado en cifras similares a escala regional, no porque se hallan controlado, sino porque la reducción de la movilidad y de la interacción física ha generado un entorno que no permite su normal tendencia, se estima que con el des confinamiento estos delitos comunes tomen números similares a los que se tenían pre pandemia. Los delitos que aumentaron en por lo menos un 33% con respecto a 2019, fueron los informáticos que incluyen: la estafa por medios virtuales en especial en lo relacionado con compras virtuales y transacciones bancarias online; de igual forma modalidades como el skimming, sexting, grooming, la “carta nigeriana”, acoso a menores de edad, falsificación de documentos e ID entre otros, que se potencializaron tanto en frecuencia como en magnitud. A nivel empresarial los delitos como la explotación de vulnerabilidades, la infección de malware, fraudes, ataque DOS y phishing fueron los más frecuentes en las empresas.

Un delito que se transformó con la pandemia fue el tráfico local de estupefacientes con el uso de medios digitales para su adquisición, comercialización y entregas. Las movilizaciones por efecto de la crisis generada por el covid fueron motivo de delitos esporádicos puntuales con protestas con prácticas violentas y generación de vandalismo, daño a propiedad pública y privada y robos.

Las estrategias para la prevención y control del delito deben incluir mejoras en tecnología, infraestructura policial, actualización de protocolos, concreción de alianzas trasnacionales y capacitación específica en nuevas competencias del recurso humano son los aspectos que las policías deben adaptar a las nuevas tendencias y modalidades del delito, para controlar y mejorar la seguridad ciudadana. Es clave el desarrollo de nuevas formas de identificación de focos y georreferenciación de delincuentes teniendo en cuenta el nuevo escenario de movilidad. El uso de tecnologías de identificación facial y otras de este tipo son un reto legal para las naciones teniendo en cuenta los derechos a la privacidad.

La cooperación y articulación transnacional en especial es clave para el control de ciberdelincuentes, teniendo en cuenta la dificultad en la ubicación geográfica de las bandas criminales emergentes. El compartir la información y evidencias es necesaria, pero el tiempo de reacción en cuanto el suministro de los datos es un reto, teniendo en cuenta las regulaciones nacionales particulares y en especial a custodia de información y judialización. Las operaciones de rescate conjuntas es clave, por lo cual el conocimiento regulatorio multinacional es necesario para todos los cuerpos de política de las naciones.

En la mayoría de los países latinoamericanos la los guardas superan en 3 a 1 por lo menos a las fuerzas policiales por lo cual es necesario que la seguridad privada articule sus recursos con los de la policía, tanto en la dimensión humana teniendo en cuenta que en muchos casos son primer respondientes ante el delito, como en lo referente a la compartir la información y conexión de medios tecnológicos como cámaras de monitoreo, información para judialización y herramientas de vanguardia en seguridad como drones y sus productos. 

La cooperación internacional para la lucha contra la cibercriminalidad y mecanismos de coordinación entre estados en investigaciones criminales transnacionales es necesaria, los ciberdelincuentes en sus inicios eran locales, hoy día son entidades transnacionales que operan en muchas naciones en diversos continentes, con formas muy complejas de actuación lo que hace consecuentemente complejas las medidas para su control y fiscalización. La transnacionalidad del delito complejiza el proceso del delincuente ya que las pruebas y los datos pueden estar en cualquier parte del mundo fragmentados y multidistribuidos, al igual que las victimas pueden estar en varios países simultáneamente.  Este escenario obliga a las naciones a colaborar, articular esfuerzos e instituciones y coordinar esfuerzos para poder judicializar a los delincuentes teniendo en cuenta la volatilidad del delito y el proceso.

 

Las nuevas competencias de los empleados del  sector de la seguridad en la nueva realidad se definen en dos dimensiones: una como soporte presencial como primeros respondientes ante cualquier evento o novedad y la segunda en trabajo remoto. Bajo la primera dimensión se debe desarrollar la capacidad de manejo de nuevas situaciones bajo el entorno sensible de la pandemia, el contacto físico con los usuarios debe evolucionar hacia mejoras en el trato al cliente y optimizaciones en las habilidades de actuaciones como primeros respondientes ante cualquier evento de seguridad. Bajo la segunda dimensión con la claridad que la mayoría de los hombres de seguridad no son nativos digitales, hace que las se deban desarrollar habilidades como  la capacidad de manejar equipos de trabajo a distancia, conocimiento y habilidad para manejo de herramientas tecnológicas de la seguridad como equipos de monitoreo, manejo de ofimática, conocimiento y manejo de redes sociales y apps.

 

La inclusión de las mujeres, minorías y personas con discapacidad de cualquier de sus 7 tipos no pueden quedar en palabras, es necesario para las empresas y los estados el formar y capacitar a esta población en las competencias para que el mercado esté abierto a ellos y todos aporten al resurgimiento económico; para lograrlo el modelo de educación debe transformarse para que siempre se tenga ingreso al uso de herramientas virtuales de formación. Es necesario que el compromiso de formación sea tanto a nivel de los estados, como de los empresarios, pero también la voluntad de los empleados a adquirirla.

 

La regulación y el apoyo a las empresas de seguridad desde los gobiernos y sus entes de control como superintendencias tienen muchos retos que incluye el desarrollo de acciones que preponderarán para mejorar el sector  como la implementación de planeación estratégica en seguridad, la implementación de sistemas de gestión de manejo de información eficiente para hacer minería efectiva de datos, el trabajo en gestión y talento humano en las empresas, el mejoramiento de Infraestructura tecnológica, el financiamiento para las compañías de seguridad con apoyo de los estados, la visión integral del mundo físico y virtual para el trabajo en seguridad, el análisis de riesgos mejorados y popularizados con masificación a todo nivel. A esto se une la iniciativa mundial de Licencias de funcionamiento indefinidas que se vislumbran en un futuro cercano en Colombia y en Iberoamérica, obviamente bajo reglas claras y el criterio propuesto de confianza legítima.  Es clave que se empujen desde los estados iniciativas exitosas del mundo como las alianzas público privadas para La seguridad de cárceles, escenarios deportivos, espectáculos públicos y seguridad en los cuarteles de los militares, que optimizara los recursos de las fuerzas policiales y militares hacia su función básica esencial, delegando a la seguridad privada esa responsabilidad.

Los principales retos en seguridad ciudadana en 2021 se sintetizan en:

 

1. La recuperación de la confianza en las instituciones, la pandemia ha traído un estado de inseguridad e incertidumbre aunado a la crisis económica evidente por el aislamiento que hace que el pesimismo domine la sociedad y genere el ambiente propicio para la inconformidad social que pudiese manifestarse de formas violentas.

2. Acercar a la comunidad a las entidades gubernamentales incluyendo la policía, esto prevendrá hechos contra la infraestructura social y contra los representantes de las autoridades. 

3. El fomento de la participación comunitaria incluye una comunicación bilateral permanente, el fortalecer capital social es clave, es decir apoyo de las comunidades en seguridad y desarrollo. No hay seguridad ciudadana si no hay participación ciudadana.

4. La mejora en los procesos de judialización tanto para delincuentes físicos como para los ciberdelincuentes, esto llevará a prevenir la impunidad y la reincidencia.  

5. La aplicación de leyes sanitarias con penas y herramientas jurídicas para los infractores ante el incumplimiento de los parámetros de protección de la comunidad ante el covid en su fase final.

6. Subsanar las falencias gubernamentales acumuladas años atrás por muchas de las naciones que La pandemia puso en evidencia. La asignación y administración estratégica de los recursos propios y adquiridos por el endeudamiento consecuente a los efectos de la pandemia sin desfondar las bases económicas será un desafío de alto nivel.

7. Mejorar la articulación de los vínculos de cooperación internacional para el control del nuevo delito generado o transformado por la nueva realidad, en especial el producido por la ciberdelincuencia.

8. Asumir un cambio cultural enfocado a la seguridad, que tome el modelo de la familia y el desarrollo de los valores esenciales y de respeto de los derechos humanos como base para la convivencia ciudadana entre los diferentes actores sociales. Esta trasformación debe partir de los gobiernos. La unión social es necesaria para el crecimiento económico donde la ética, la equidad y la moral deben ser los pilares de las actuaciones. El amor a su patria y a sus instituciones debe incorporarse en los esquemas educativos de las naciones, así la juventud futura estará comprometida con el cuidado de su estado y su seguridad.

9. La institucionalidad debe crecer de la mano con la sociedad civil, de las empresas de seguridad y de la comunidad. Para esto se debe incorporar a todos los actores sociales en mesas de trabajo donde se interactúe y se planteen las acciones a desarrollar de forma concertada.

 

La clausura del evento con un sello de éxito tanto en contenidos, resultados y participantes estuvo a cargo de Marta Lucia Ramírez Vicepresidente de Colombia y del Almirante David René Moreno Viceministro De Defensa Nacional de Colombia.

9, 10 y 11 de noviembre de 2020

 

 

El Tercer Congreso Internacional de Seguridad organizado por la Confederación Nacional del Gremio de la Vigilancia Privada de Colombia - Confevip denominado “La seguridad, eje estratégico del desarrollo económico y social en un mundo que cambió." se desarrolló de manera virtual el 9, 10 y 11 de noviembre de 2020 con más de 10.000 asistentes conectados en sesiones virtuales con invitados presenciales en algunos de los 9 paneles de expertos y seis conferencias magistrales. Se contó con la participación de 62 de los mejores panelistas y conferencistas de 10 países: Ecuador, México, Chile, Colombia, Argentina, Perú, España, Italia, Estados Unidos y República Dominicana, siendo el evento de seguridad de mayor impacto del año en Iberoamérica, consecuentemente instalado por el Presidente del Republica de Colombia Iván Duque, su Ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo y su Superintendente de Vigilancia y Seguridad Privada el Doctor Orlando Clavijo. Dentro del contexto del Congreso se gestionaron dos convenios institucionales con el gremio de alta importancia: uno con La Fiscalía General de Colombia para la prevención del delito y uno con la Alta Consejería de la Presidencia para la Equidad de la Mujer para la inclusión equitativa de género y apoyo en emprendimiento a minorías en el sector. Adicionalmente se formalizó el proyecto de una Maestría de la Universidad Sergio Arboleda en Gerencia Estratégica de la Seguridad, además del lanzamiento de dos líneas de créditos para empresarios de la seguridad por parte de Bancoldex como excelentes opciones para capitalización en esta pandemia.

Los resultados a nivel de integración de conocimiento y criterios desencadenaron en múltiples ideas y visiones relacionadas al resurgir de Iberoamérica post covid, siendo una premisa que sin seguridad no hay desarrollo.

Como propuestas para recuperar la economía en los diferentes paneles se definió que el fomento de la formalidad laboral, la inversión y la coordinación institucional son las medidas más importantes que deben tomar los gobiernos en este mundo que cambio por el covid. Todas las acciones a realizarse para la reactivación económica de los países deben ser implementadas en forma articulada entre todos los actores sociales: entidades del estado, entidades bancarias, empresas, comercio, industria, autoridades, organizaciones de soporte, empresas brindadoras de soluciones de seguridad y ciudadanos en general. La coordinación institucional debe ser formal y asertiva si se quieren resultados a corto plazo.

 

La inversión en los países debe realizarse de forma focalizada en las zonas con más riesgo social y económico donde existen más brechas de equidad. La generación de empleo formal con equidad debe ser el pilar para lograr el balance financiero de las naciones tras los grandes endeudamientos adquiridos. Para esto es necesario fortalecer a las medianas y pequeñas empresas y los proyectos de emprendimiento que son las fuentes de más volumen de trabajo, pero la estrategia debe ir acompañada de educación y formación que garantice que las competencias requeridas en esta nueva situación sean adquiridas por los ciudadanos. El crecimiento económico debe brindarse siempre con medidas que garanticen la salud del trabajador y sus familias.